Parte 3
Todo el jardín quedó en absoluto silencio.
Marco intentó reír, pero le temblaba la voz. —Es solo un niño. Se lo imaginó.
Lo miré con calma.
“No, Marco. No se imaginó nada”.
Levanté el teléfono.
“Después de que Leo me contara lo que había oído, envié el café que preparó para que lo analizaran. Los resultados llegaron antes de la fiesta”.
La confianza de Marco se desvaneció.
Continué: “Y en cuanto a que Valerie sea la madre de Leo, esa mentira se acaba aquí. Yo llevé a Leo en mi vientre. Yo lo di a luz. El médico que lo atendió está aquí mismo”.
La doctora Ramírez, una de nuestras invitadas, se puso de pie y dijo con firmeza: “Andrea es la madre de Leo. Yo estuve presente cuando nació”.
Valerie entró en pánico y gritó: “¡Marco, dijiste que este plan era seguro!”
Eso era todo lo que los invitados necesitaban oír.
Un instante después, unos agentes de policía entraron en el jardín. Arrestaron a Marco y Valerie por su plan contra mí.
Marco lloró, suplicó y llamó a Leo por su nombre.
Pero Leo solo lo miró y dijo: “La gente mala tiene que irse”.
Tomé a mi hijo en brazos y le besé la frente.
Marco había planeado destruirme delante de todos.
En cambio, en el quinto cumpleaños de mi hijo, la verdad lo destrozó.