Lo cierto era que ambos habíamos pasado años rodeados de personas que tomaban decisiones por nosotros ya eso lo llamaban amor.
Kevin llamó docenas de veces.
Nunca respondí.
Corrine me envió una carta.
Se disculpó por intentar curar a una de sus hijas lastimando a la otra.
Le creí que lo decía en serio.
Pero algunos errores cambian para siempre la forma en que ves a alguien.
La gente sigue preguntándome si me arrepiento de haber cancelado mi boda por algo tan insignificante como la procesión nupcial.
Siempre les digo que nunca se trató de quién caminó primero.
Se trataba de darme cuenta de que el hombre que me esperaba en el altar había estado dispuesto a dejar que todos los demás decidieran cómo debían desarrollarse mi vida.
El matrimonio comienza con la elección mutua.
Antes incluso de casarnos, Kevin eligió otra persona.
Así que me elegí a mí misma.