Pero sí las recordaba.
Porque había estado observando todo durante años.
“Muchos de mis compañeros crecieron con ventajas que yo nunca tuve”, continuó. “Pero yo tuve algo más valioso. Tuve una madre que jamás se rindió.”
Los aplausos volvieron a llenar el lugar.
Vi profesores secándose las lágrimas.
Vi estudiantes emocionados.
Vi padres abrazando a sus hijos.