“Recuerdos que olvidarás primero”.
No creía que olvidarla fuera posible. Pero al abrirla, me di cuenta de que tenía razón.
Había fotos que nunca había visto.
Lily riendo en la cocina. Sentada con las piernas cruzadas en el suelo leyendo.
Algunas fotos tenían notas adjuntas.
“Ese fue el día que se te quemaron los panqueques y nos reímos durante 30 minutos.”
Una risa temblorosa escapó entre mis lágrimas.
“Lo había olvidado…”
Mi hermana sonrió con dulzura. “No lo había olvidado.”
La quinta caja me asustó un poco.
“La cruda verdad.”
Dudé antes de abrirla.
Dentro había un diario escrito completamente con la letra de Lily.
Escribía sobre citas médicas, días en que se sentía más débil y cómo podía ver el miedo en mi rostro incluso cuando intentaba ocultarlo.
“Ella lo sabía…” susurré.
Judy asintió en silencio.
Lily también había escrito sobre mí.
Sobre cómo insistía en que todo estaría bien. Sobre cómo me negaba a afrontar la verdad porque no podía soportarla.
“Lily no quería que me derrumbara…” susurré, con la voz quebrándose.
Fue entonces cuando perdí el control de nuevo.
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