En lugar de centrarse en la visibilidad de las venas, preste atención a las siguientes señales de advertencia:

Hinchazón persistente en las manos, los tobillos o alrededor de los ojos.

Disminución o exceso de micción

orina espumosa

fatiga crónica

Hipertensión

Dificultad para respirar

Náuseas inexplicables

Si las venas visibles van acompañadas de significativas, dolor o cambios repentinos en la circulación, puede ser necesario evaluar otras afecciones vasculares (que no sean enfermedades renales).

En resumen