“¿Qué técnico de cable?”
“Dijo que estaba arreglando internet.”
Se me heló la sangre.
Porque recordaba aquella visita.
Un técnico de una empresa de servicios había venido a revisar el enrutador en la habitación de Mia.
Había estado solo en el piso de arriba durante casi veinte minutos.
El oficial avanza lentamente.
“Nos pondremos en contacto con esa empresa de inmediato”.
Más tarde esa noche, después de que Mia se durmiera a mi lado en el sofá, me quedé mirando el dispositivo que la policía había fotografiado.
El colchón se sintió “apretado” porque el equipo oculto ejercía presión hacia arriba debajo de él.
Y el movimiento que vi en la cámara no tenía nada de sobrenatural.
Fue el pequeño motor mecánico dentro del dispositivo el que activó su función de grabación.
Lo cual significaba que algo mucho peor que una cama rota había estado ocurriendo dentro de la habitación de mi hija.
Y si no se hubiera quejado de que la cama le resultaba estrecha…
Puede que nunca hubiera revisado la cámara a las 2:00 de la madrugada.