Parte de los fondos recaudados se destinaron a la creación de la Beca Nora para mujeres que reconstruyen sus carreras profesionales tras haber sido injustamente excluidas del mercado laboral.

Esa fue la conclusión pública.

El verdadero final llegó después.

Una mañana de sábado, estaba preparando tortitas de arándanos cuando Jeremy entró en la cocina y se sentó a la mesa.

Me observó por un momento.

Luego, en voz baja pero con claridad, preguntó: “¿Le gustaron más a Janice estos que el pastel?”

Casi se me cae la espátula.

Me giré hacia él. —Sí —susurré—. Lo hizo.

Él.

Entonces dijo: “Lo recuerdo”.

Dejé la espátula a un lado y me senté junto a él.

Durante ocho años, recordar a Janice me había provocado sentimientos de culpa.

Esa mañana, sonaba a amor.