Las manitas de la niña temblaban mientras hablaba.
“Era un hombre de su banda, señor”.
Por un instante, la lluvia fue el único sonido entre ellos.
“Mi mamá lloró”, continuó. “Dijo que la mafia nos dejó todo”.
Rocco se quedó paralizado.
No por culpa.
Pero surgió de la constatación de que alguien que usaba su nombre se había atrevido a explotar a una madre hambrienta ya sus hijos.
Se puso de pie lentamente, con la lluvia goteando de su abrigo.
— ¿Dónde está tu madre ahora? —preguntó.
—A casa —susurró la niña—. Está demasiado débil para levantarse.
Rocco le tendió la mano y le dio las llaves de su camioneta.
“Entra.”
Su voz era suave.
Pero detrás de todo eso había acero.
Porque quienquiera que hubiera lastimado a este niño, quienquiera que le hubiera robado y se hubiera escondido tras su nombre, estaba a punto de descubrir lo que realmente significaba temer a Rocco Moretti.
El viaje a través de la tormenta
⏬ Continua en la siguiente página ⏬