No hacía falta.
Cuando un hombre tiene verdadera autoridad, no necesita gritar para que el mundo se mueva.
Estaba en una reunión de seguridad cuando recibió la llamada de Valeria. Al escuchar “golpearon a papá”, se quedó inmóvil apenas un segundo. Sus subordinados, acostumbrados a ver controlar cualquier situación sin mostrar emoción, notaron de inmediato que algo había cambiado en sus ojos.
—Se suspende la reunión —dijo.
Nadie preguntó por qué.
Alejandro caminó hacia la salida mientras marcaba otro número.
—Capitán Méndez, protocolo activo de acompañamiento institucional. Guardia Nacional, aviones internos y un médico militar. Ubicación: comandancia municipal de Santa Rosalía.
—¿Motivo, mi general?
Alejandro se detuvo frente a su camioneta.
—Privación ilegal, abuso de autoridad y agresión contra personal militar y un civil adulto mayor.
El capitán tragó saliva.
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