“Lo usaré mañana, Eddie.”
—Lo sé —dije.
La dobló con cuidado y la colocada a su lado.
“Eddie…”
“¿Si?”
“Gracias por no haberles dejado ganar”.
Le apreté la mano suavemente. “Nadie tiene derecho a tratarte así. No mientras yo esté aquí”.
Hay cosas que vuelven con más fuerza la segunda vez que las construye. Esa chaqueta fue una de ellas. Y mi hermana también.
Y yo sería lo que Robin necesitara que fuera… hermano, padre, protector o el muro que la separara del resto del mundo.