Un desconocido que decide escuchar.
Cualquier persona puede convertirse en la persona que ayuda a un niño a encontrar un lugar seguro.
Las señales de advertencia no siempre son dramáticas. A veces son pequeñas:
Un niño que se ha vuelto inusualmente callado.
Un niño que de repente actúa asustado.
Un niño que evita a ciertas personas o lugares.
Un niño que dice algo que le parece incorrecto pero que es difícil de entender.
Esos momentos merecen atención.
Porque detrás de cada niño callado hay una historia.
Y a veces, una sola frase es el comienzo de la verdad que finalmente sale a la luz.
“Dijeron que solo duele la primera vez.”
Esas palabras no fueron solo un susurro.
Eran una súplica de ayuda.
Y gracias a que alguien escuchó, un niño finalmente tuvo la oportunidad de estar a salvo.