«Dámelo».
«No».
Intentó agarrarme del brazo, pero retrocedí.
Desde la entrada de la casa, se oyó la voz de Eli.
«¡Mamá!»
Se vieron faros afuera.
Y luego más.
Coches entrando en la entrada.
La puerta principal se abrió.
Una mujer entró, tranquila y serena.
Marjorie susurró: «¿Clara?».
Clara Rhodes, la abogada de Daniel, me miró fijamente.
«Lena», dijo. «¿Lo tienes?».
Asentí.
La confianza de Grant se desvaneció.
Parte 3
Clara entró como si fuera una decisión definitiva.
Dos hombres la siguieron: uno con un maletín y otro con uniforme oficial. El ambiente cambió al instante.
«¿Qué es esto?», preguntó Marjorie.
Clara se quitó los guantes. «Esta es la propiedad de Lena Vale».
Grant resopló. «Eso no es posible».
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