Clara colocó documentos sobre la mesa. «Daniel transfirió la propiedad total de esta casa a su esposa hace dieciocho meses. También disolvió el fideicomiso familiar tras descubrir retiros no autorizados».
La expresión de Marjorie cambió.
«Eso no es cierto».
—Los registros dicen lo contrario.
Grant me señaló. —Ella lo manipuló.
—No —dije con calma—. Lo hiciste tú.
Le entregué el disco duro a Clara. La voz de Daniel se oyó.
Dirigió la sala.
“Si estás escuchando esto, significa que las cosas avanzaron más rápido de lo que esperaba. Lena, lo siento. Quería protegerte.”
La grabación lo reveló todo: transacciones ocultas, documentos falsificados, planes para tomar el control tras su muerte.
“Apágalo”, dijo Marjorie con voz débil.
Pero ya era demasiado tarde.
Un oficial se adelantó. “Grant Vale, necesitamos que nos acompañes.”
“¿Por qué?”
“Por mala conducta financiera y cargos relacionados.”
Grant protestó, pero su voz había perdido firmeza.
Clara colocó otro documento sobre la mesa. “Lena también está solicitando protección legal. Abandonarás esta propiedad inmediatamente.”
Marjorie miró alrededor de la casa, como si se diera cuenta de que ya no era suya.
“No puedes hacer esto.”
Me adelanté y le puse el reloj de Daniel en la muñeca a Eli.
“Sí”, dije en voz baja. “Puedo.”
Tres meses después, la casa se sentía diferente.
⏬ Continua en la siguiente pagina ⏬