—Lo sé —dije.
Y lo hice.
Todavía guardo la llave de latón de la Unidad 16 en un plato sobre mi cómoda.
A veces la miro y recuerdo el frío peso que sentía en mi mano junto a aquella tumba.
Las decisiones de mi madre no fueron sencillas.
Me hicieron daño.
Me salvaron.
Y por ahora, el hecho de que esté viva es suficiente para empezar.