
Después, pagó tanto la tarta como el café y me acompañó hasta el coche.
Como si todavía fuera 1972.
Como si no hubiera pasado medio siglo entre nosotros.
Después de ese día, nos reuníamos todos los martes.
Siempre en el mismo restaurante.
Siempre en la misma cabina.
Las camareras empezaron a traernos el café antes incluso de que pidiéramos nosotros.
Hablamos de todo.
Garrett me habló de Patricia, su esposa, que había fallecido casi diez años antes.
Le hablé de Howard.
Sobre nuestro matrimonio.
Sobre criar hijos.
Sobre perderlo.
Sobre sobrevivir después.
Una tarde, Garrett removió azúcar en su café y miró por la ventana.
“Siempre me he preguntado por ti.”
Alcé una ceja.
“Tenías una forma curiosa de demostrarlo con cinco décadas de silencio.”
Una sombra cruzó su rostro.
“La vida se interpuso.”
“La vida siempre lo hace.”
La verdad era sencilla.
Nos habíamos amado una vez.
Entonces la vida pasó.
Universidad.
Matrimonio.
Niños.
Carreras.
⏬ Continua en la siguiente pagina ⏬