No es suficiente para sentirse libre.
Pero lo suficiente para respirar.
Diego se acercó a la pantalla. “No. Las fechas deben estar mal”.
El doctor Salinas lo miró con firmeza y serenidad.
“Pueden ser unos pocos días, pero no un mes entero. Además, la vasectomía no esterilizada al hombre de inmediato. Se requieren pruebas de seguimiento. ¿Se realizó el análisis de semen?”
Diego no dijo nada.
Ahí estaba.
La verdad.
Pequeño, sencillo y devastador.
Paola se volvió hacia él. “¿No te hiciste la prueba?”
Aprete la mandibula. “No era necesario”.
—Sí —dijo el médico—. Así fue.
Seguía allí tumbada, con gel frío en el estómago y el corazón latiéndome con fuerza.
—Entonces —susurré—, ¿el bebé podría haber sido concebido antes de la vasectomía?
El doctor Salinas me miró con más dulzura.
“Según lo que vemos hoy, esa es la explicación más probable.”
Diego se quedó mirando al suelo.
No a mí.
Nunca a mí.
Como si no pudiera soportar mirar a la mujer a la que había condenado por su orgullo e ignorancia.
Entonces el médico movió la sonda de nuevo.
Su expresión cambió.
No miedo.
Sorpresa.
—Espera —dijo ella.
Contuve la respiración. “¿Qué pasa?”
Ella amplió la imagen. Diego levantó la cabeza. Paola se cruzó de brazos.
El doctor Salinas señaló el monitor.
⏬ Continua en la siguiente pagina ⏬