Un nuevo vínculo inesperado
Semanas después, conoció a Isla, una joven voluntaria en el hogar. Vital, alegre y con un corazón generoso, Isla trataba a Margaret como a una amiga, no como a una anciana olvidada.
Una tarde, al ver a Margaret observando un mapa, Isla le preguntó:
—¿Alguna vez estuviste en Grecia?
—Siempre quise ir con Henry… pero la vida se interpuso —respondió Margaret.
—Aún estás a tiempo —dijo Isla con una sonrisa.
Aquella noche, Margaret abrió su maleta y revisó los papeles que llevaba guardando por años. Por primera vez, se permitió pensar que quizá ese dinero debía tener otro destino. Tal vez… familia no siempre significa sangre.
La duda que crece
Mientras tanto, en la casa familiar, Brian empezaba a sentirse inquieto. Aquel recuerdo de su madre caminando con la cabeza en alto no lo dejaba en paz.
—¿Y si tenía dinero? —preguntó con duda.
Lisa se burló.
—Por favor, tu madre ni siquiera pagaba su teléfono. No tenía un peso.
Pero la semilla de la sospecha ya había germinado en su interior.
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