Uno de los casos más recordados en Estados Unidos ha vuelto a generar atención, esta vez por el testimonio del joven que, siendo solo un niño, ofreció una declaración clave durante un juicio que cambió su vida para siempre. A. J. Hutto tenía 7 años cuando habló ante un tribunal en 2008, y ahora, a sus 24 años, ha compartido públicamente su historia.
El caso tuvo lugar en Florida, en el año 2007, cuando Amanda Lewis, madre de A. J. y de su hermana Adrianna, fue juzgada tras un incidente en su hogar. Aunque en un inicio se manejó como un accidente, las declaraciones de A. J. ofrecieron una versión distinta que llevó a un giro en el proceso judicial. Su testimonio fue considerado determinante por el jurado, lo que concluyó en una sentencia de cadena perpetua para Lewis.