Y como no pudo controlarlo, quiso quebrarla.
Karla se cubrió la boca con una mano.
—Yo lo escuché. Y me quedé. Quise creer que yo era la elegida. Pero solo fui la herramienta que usó para lastimarte.
Valeria no sintió triunfo.
Sintió cansancio.
Un cansancio profundo, antiguo.
—¿Por qué hablar ahora?
—Porque él empezó a hacerme lo mismo. Mentiras, culpas, silencios. Y porque vi a Lucía una vez, en una foto de la empresa. Pensé en esa bebé que tú cargabas cuando yo me reí.
Karla lloró sin hacer ruido.
—No te pido perdón para sentirme buena. Solo quería que la mentira terminara.
Valeria guardó los documentos.
—Gracias por decir la verdad.
No hubo abrazo.
No hubo amistad repentina.
Pero hubo algo más limpio que el rencor:
La verdad completa.
En Grupo Mendoza, Recursos Humanos verificó cada documento. Hablaron con referencias, revisaron reportes, confirmaron el patrón.
Rodrigo no obtuvo la gerencia.
Cuando recibió la noticia, no gritó.
No amenazó.
Solo pidió hablar con Valeria.
Ella aceptó verlo en una sala de juntas, con la puerta abierta.
Rodrigo entró pálido.
—Karla habló contigo.
—Sí.
Él cerró los ojos.
—No voy a justificarlo.
Valeria esperó.
⏬ Continua en la siguiente pagina ⏬