“…se convirtió en una especie de historiadora no oficial de este condado.”
En su interior había cientos de sobres cuidadosamente organizados.
Cada uno etiquetado a mano.
“Lo fotografió todo.”
Retiró con cuidado uno de los sobres.
“Ferias de condado.”
Otro.
“Obras de teatro escolares.”
Otro.
“Picnics de la iglesia.”
Otro.
“Exposiciones ganaderas.”
Otro.
“Desfiles.”
Otro.
“Ceremonias de entrega de becas.”
Sonrió con tristeza.
“Si la gente se reuniera…”
Miró a su alrededor.
“…Rose trajo su cámara.”
Víctor cruzó los brazos pero permaneció en silencio.
“Cuando ella murió…”
Ethan continuó,
“…me dejó todas las fotografías, todos los diarios, todos los recortes de periódico, todos los negativos….”
Me quedé mirando las cajas de archivo.
“¿Heredaste todo esto?”
Él asintió.
“Pasé casi dos años digitalizándolo todo.”
Tomó un sobre.
“No te estaba buscando.”
Él lo abrió.
“Te seguía encontrando.”
Deslizó una fotografía descolorida por el escritorio hacia mí.
Me temblaban los dedos al cogerlo.
Lo reconocí al instante.
Tenía ocho años.
De pie junto a mi padre.
Sosteniendo un globo azul brillante tras ganar el concurso de lanzamiento de globos en la feria del condado.
Un recuerdo que casi había olvidado.
Las lágrimas me picaban en los ojos.
“Recuerdo este día.”
“Lo sé.”
“¿Cómo?”
Con cuidado, le dio la vuelta a la fotografía.
En el reverso, escritas con letra cursiva cuidada, estaban las palabras:
Amelia Carter – Ganadora del concurso de lanzamiento de globos – Feria del Condado 2001
Mi propio nombre.
Grabado años antes de que Ethan me conociera.
Le devolví la mirada.
Incapaz de hablar.
Abrió discretamente otra caja de archivo.
Luego otro.
Cada sobre.
Cada etiqueta.
Cada cita.
Todo combinaba.
No se había robado nada.
Nada había sido fotografiado en secreto.
Todo provenía de la trayectoria de Rose, quien dedicó toda una vida a documentar todo el condado.
Sin embargo, aún quedaba una pregunta.
Volví a mirar alrededor de la habitación.
“Si eso es cierto…”
Mi voz salió casi como un susurro.
“…entonces, ¿por qué…?”
Señalé con un gesto las cientos de fotografías que cubrían todas las paredes.
“…¿convertiste todo esto…?”
“…¿en esto?”
Ethan cerró los ojos por un breve instante.
Cuando las volvió a abrir…
Vi partes iguales de arrepentimiento…
Y miedo.
Respiró hondo.
“Porque después de meses organizando los archivos de Rose…”
Sus ojos se encontraron con los míos.
“…Noté algo que no pude explicar.”
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