—Sí.
—¿Quieres serlo?
La voz de Blake se quebró. —Más de lo que puedo explicar.
Noah susurró: —¿Vas a hacer llorar a mamá?
Blake miró a Emma, luego a sí mismo. —No. No a propósito.
Durante la siguiente hora, los chicos lo interrogaron con brutal honestidad. ¿Tenía escaleras? ¿Comía cereales? ¿Sabía hacer panqueques? Escuchaba cada pregunta como si fuera más importante que cualquier negocio de su vida.
Finalmente, Noah se sentó a su lado. Ethan hablaba en voz alta sobre dinosaurios. Oliver permanecía cauteloso, observándolo todo.
Cuando terminó la hora, Blake no discutió.
“Gracias por permitirme conocerlos”, les dijo a los chicos.
Ethan dijo: “Puedes volver si mamá lo permite”.
Noah susurró: “Adiós”.
Esa sola palabra casi lo destrozó.
Antes de que Emma se fuera, Blake le entregó un documento doblado.
“Revisé los registros de ese año”, dijo. “Marissa no actuó sola”.
Emma leyó el documento.
Autorización de pago aprobada: Charles Winters.
Su padre.
⏬ Continua en la siguiente pagina ⏬