PARTE 1
“Buenas tardes. Bienvenidos a bordo.”
Valerie Carter pronunció la frase con la sonrisa serena y refinada que había practicado durante casi una década. Su uniforme estaba impecable, su cabello recogido con esmero y su voz firme.
Los pasajeros subieron al avión uno por uno.
Entonces un hombre se detuvo en seco en el pasillo.
Sus gafas de sol se le resbalaron de las manos.
La joven que lo sujetaba del brazo también se quedó paralizada.
Porque la azafata que los recibió no era una simple empleada de la aerolínea.
Ella era su esposa.
Ryan Carter le había dicho a Valerie que viajaba a Austin para asistir a reuniones de negocios.
Pero allí estaba él, vestido de vacaciones, oliendo a colonia cara, de pie junto a Ashley, la mujer con la que había estado saliendo en secreto.
Valerie miró sus maletas idénticas y luego sus rostros pálidos.
Y ella sonrió.
—Señor Carter —dijo ella con profesionalidad—. Sus asientos son el 2A y el 2B.
Ryan no pudo responder.
Ashley lo siguió en silencio hasta primera clase.
Unos minutos más tarde, Ryan encontró una servilleta de cóctel doblada en su mesita auxiliar.
En ella, Valerie había escrito una sola frase:
Qué curioso. No sabía que Austin tenía playas.
PARTE 2
⏬ Continua en la siguiente pagina ⏬