—Déjala, así aprenden los que vienen sin palancas.
Aquel jueves, la firma presentaría una propuesta millonaria para Grupo Azteca Norte. Todos estaban nerviosos. Mariana llevaba días presumiendo que el modelo financiero era suyo.
Pero Sofía lo había construido completo.
A las 9:30, el archivo principal desapareció del drive compartido.
Mariana salió furiosa de su oficina.
—¿Quién tocó la carpeta final?
Todos se quedaron quietos.
Entonces Pablo, un analista que siempre buscaba quedar bien, señaló con la mirada a Sofía.
—Ella estuvo actualizando datos anoche.
Mariana giró lentamente.
—Claro. La becaria.
Sofía levantó la vista.
—Yo hice respaldo. No borré nada.
—Qué conveniente.
—Puedo enseñarte el historial.
—No me hables como si supieras más que yo.
Mariana avanzó hacia ella. Sofía sostenía un vaso de café. Mariana movió la mano de golpe, como si quisiera arrebatarle la laptop, y el vaso se volcó.
El café cayó sobre la blusa blanca de Sofía.
Hubo un silencio breve.
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